Apacible calma que con los años aprecio
interrumpida por la locura, que sin buscarla la encuentro.
Fugaz como un ave, cruel como el tiempo
la veo pasar y dejo que siga su destino incierto.

Continúo en mi calma
con mis años añejos.
Continúo sentado
observando el tiempo.

Ante mi tengo la juventud, la contemplo
paradójico destino que nos enfrentó, muy perverso.
Yo con mis años, bajo la sombra me encuentro
sostenido por un bastón porque con mis piernas no cuento.

Ante mí se pasean destinos diversos
los observo, pero yo aquí bajo mi sombra
sigo esperando quieto en la apacible calma
que me mantiene joven y vivo por dentro.

Gabriela Motta.
Montevideo.
17/07/2019

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Escribir me permite soltar el pasado, vivir el presente y esperar libremente el futuro.

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