Como cada domingo Martina salía a recorrer las calle de la ciudad en que vivía con la esperanza de cambiar algo en el mundo, cualquier cosa por pequeña que fuera valdría la pena, era una rutina que se la había impuesto hacía ya algunos años. Pero domingo tras domingo volvía a su casa decepcionada con la sensación de que nada había cambiado. Cierto domingo mientras ayudaba a un anciano a cruzar la calle, éste la notó un poco desanimada y con el fin de cambiar su estado de ánimo le dijo:
– Como agradecimiento por la ayuda prestada te voy a contar algo que he aprendido, en estos años de vida me he dado cuenta que cada año viejo me sorprende lleno de ilusiones para el año nuevo, créeme que esto me parece fantástico porque así renuevo mis sueños y expectativas, pero con el paso del tiempo he podido aprender que si el que no cambia soy yo, las cosas van a seguir igual.
No hay deseo por bien intencionado que sea que si no le pones ganas y trabajo mucho trabajo, pueda salir adelante con éxito.
Entendí que el año nuevo se puede convertir en el año viejo en un santiamén. Y que el año viejo puede transformarse en nuevo, solo depende de nosotros, de las ganas que le pongamos al vivir y para afrontar nuestras dificultades, que seguro vendrán.
Hace ya algún tiempo que adopte como hábito comenzar el año nuevo haciendo una introspección para dejar que salga mi “yo” más oculto, ese “yo” que refleja quién soy, desplazando al otro “yo”, que fue creado en base al espejo del “otro” que sin lugar a dudas me enseñó muchas cosas y debo agradecer, pero ese “yo” ya no es el mío, así que me despojo de él. Tomo el mío para hacerlo crecer y transformar al año viejo y mis deseos no logrados en un año nuevo colmado de deseos por realizar. Todo comienza de adentro hacia afuero y viceversa, lo importante es poder llegar al interior a como dé lugar.
Así que en un ritual te diría casi sagrado agradezco al año viejo por todo lo que me aporto y me enseño, éste por ejemplo fue un año de mucha introspección y descubrimientos, luego le doy la bienvenida al año nuevo que renovará mis ganas de seguir adelante con la vida! ¿Y sabes que es lo mejor de todo? ¡¡¡Funciona!!!
Así que cambia esa cara y deja ya de pensar tan sólo en los demás, recuerda que para cambiar tu exterior primero tienes que comenzar con tu interior, ahora déjame aquí que yo estaré bien. Ocúpate de ti, cambia de sintonía, vibra hacia tu felicidad.
Martina sonrió y agradeció a la vida por haber colocado a esa persona en su camino justo el último domingo del año, él, le había renovado la alegría de seguir siendo su mejor versión día a día.
Adiós año viejo y bienvenido Año Nuevo ¡¡salud amigos!!
Gabriela Motta
31/12/17
Bella Unión.

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Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.