Quedó parado frente a la puerta de la habitación, sin animarse a entrar, después de dos meses, le parece que todo ha cambiado. Despacio fue pasando y mirando cada lugar como si lo viera por primera vez. Sin embargo, todo está igual, la cama cubierta con la colcha de raso azul, sobre la mesa de luz la foto de la familia y la portátil ocre, en la pared el póster de su cuadro de fútbol favorito y pegado en un ángulo el recorte del diario, con el llamado a concurso para cantantes. Sonrió al ver sobre la mesa escritorio un despliegue de revistas, abiertas en las páginas donde él aparece como ganador, obra de su madre, casi seguro. Se detuvo un momento a mirarlas, en las primeras fotos aparece con el cabello largo, mientras en las otras su cabello está recortado y una incipiente barba rodea su mentón. Se acerca al espejo sobre la pared, casi no se reconoce, los cambios de los meses pasados fueron rápidos, le parece estar frente a un desconocido, porque su cuerpo antes agobiado, se alza firme y su mirada no encierra la melancolía de otrora. La velocidad de los acontecimientos lo ha arrastrado a una vorágine, de la cual ha salido, por unos días, para volver al hogar, a los afectos, a los amigos, al entorno. Se siente más tranquilo, le parece mentira tener un momento para él solo, donde nadie le diga qué hacer. Porque desde la noche que cumplió el sueño de ser cantante, su vida está digitada día por día, grabaciones, presentaciones en boliches, entrevistas, fotos, es la ilusión cumplida. También aprendió a que debe vivir cada uno de los instantes que le depara la vida, es muy joven, no sabe, cuán efímero puede ser el éxito. Se recuesta sobre la cama, la casa está en silencio, le parece escuchar a lo lejos los ladridos de “Carpincho” su perro. Por la ventana entreabierta el aroma de las flores envuelve el ambiente y parece que depura su mente. Por un momento, vuelve a su vida anterior sin zozobras cuando era tan solo un estudiante. 

Sabe que ese pequeño mundo será siempre suyo, el lugar donde reposar con sus éxitos y fracasos. Con una alegría nueva, volverá a las luces y los flashes.  

Magdalena Venturiello Lago  

2014 

Otro cuento de la autora:  Volvia a ser niño