Aureliano

Despertó una mañana sobrevolando un halo de luz, con los zapatos en las manos, confundido y bastante asustado.  
– ¿Qué me pasó?  Le preguntó al señor con atuendo extraño que estaba a su lado -mientras trataba de poner en orden sus calzados- 
 -La vida se te pasó, pero no te aflijas esto es sólo lo cotidiano.  
Le respondió el hombre, con una voz tranquila y sin parpadear demasiado.
 – ¿Sólo lo cotidiano?
– ¿Cotidiano para quién amigo?
-Cotidiano para mí, esto sucede todos los días en mi trabajo. 
 ¡Vaya trabajo! pensó.
Amigo -volvió a preguntar- ¿podrías ser un poco más claro? porque de verdad no entiendo, por qué estoy encarcelado en este halo de luz, ¿qué diablos me ha pasado?
Bueno -contestó el otro- déjame buscar las palabras justas, pero no tengo una forma muy delicada para hacerte saber porque me han enviado.  Te lo voy a decir directo, porque debo confesar que está semana fuiste el que me cayó más campechano, pero primero deja ya esos zapatos que no te van a servir demasiado, sígueme compañero,  soy la muerte y he venido por ti Aureliano. 

Autora: Gabriela Motta.

Escrito: 2017.

Otro Cuento: Latinoamericanos

 

 

 

 

 




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.