Despertar

Con los años te cansas 
de perdonar los mismos errores, 
de reclamar la presencia de las mismas personas y de extrañar lo que ya no está.

Llega un día en el que te das cuenta que la amistad es libertad. Que todo tiene un ciclo en la vida y que las personas también cumplen uno en la tuya.

Te das cuenta que los verdaderos amigos no desaparecen con la distancia.

Te cansas de poner la mejilla para ser abofeteada una y otra vez.
De dar todo sin recibir un abrazo. 
De jugarte por los demás y sentirte abandonado.

Y te cansas de recordar viejos dolores, de revivir antiguos errores, de recordar cierta traiciones y aprendes a perdonar y a perdonarte. Sencillamente para soltar, desanudar, aprender y continuar.

Y cierto día te cansas de estar cansada y te das cuenta que si te vas a cansar que sea por algo que valga la pena: una caminata por la playa, por el campo o por reírte hasta más no poder y no viceversa.

Y te das cuenta que la rutina se hace bella si estás acompañada por tus seres queridos.
Que ella no cansa, la que se cansa es tu alma de cargar tanta basura acumulada.

Y aprendes que la vida es bella para cansarte tanto y que lo único que vale la pena es el amor, porque jamás será demasiado.

Y aprendes que primero debes amarte para después poder amar a los que caminan de tu mano, tal vez suene egoísta, pero ¿Cómo enseñar algo que no lo hemos experimentado?

¿Si no sabemos amarnos como pretendemos amar a él que tenemos al lado?

Fotografía y texto Gabriela Motta 
07-01-19
Bella Unión.

Lectura sugerida: El vuelo




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.