El Ego


El Ego

El Ego

Quiero agradecer a todos los presentes esta noche; noche que sin dudas marcará un antes y un después en la historia del arte contemporáneo, porque no todos los días se le hace este tipo de homenaje a un artista y menos a uno tan memorable como yo. 

 Iniciarse contándoles que mi carrera comenzó cuando aún era muy pequeño, mis primeras obras de artes fueron esbozos que quedaron enmarcadas en las paredes blancas de mi casa. Mis padres fueron los primeros privilegiados en poder contemplarla. Al ir creciendo mi vocación fue aumentando, ya no la podía contener, estaba ahí por todas partes, para ser apreciada por quien quisiera. 

 Siempre fui brillante, cautivó a todos con mi pincel, es mi don, nací para ser artista y lo sé. Nadie jamás se atrevió a decirme lo contrario y si alguien lo hubiese hecho, se tendría que haber tragado sus palabras o mejor se las hubiese pintado una a una en un hermoso cuadro. Mi obra maestra, la que me colocó junto a los grandes del arte pictórico sin lugar a dudas fue el Ego, vaya ironía de la vida, justo yo que siempre fui una persona tan humilde. En fin, el Ego es y será por siempre mi obra maestra, cada maestro del arte tiene la suya y conmigo no podía ser diferente. 

 Sé que tengo la suerte de gozar del éxito y de la gloria ahora que estoy vivo, porque como lo saben es un privilegio de pocos dentro del mundo de las artes. Qué más decir de mí que ya no sepan, mi obra es única lo sé y me enorgullece que todos aquí esta noche lo puedan comprobar. 

 Una pequeña brisa rompe la calma mañana de verano y hace que el río se mueva, esto provoca que nuestro pintor vuelva a la realidad, no había público, lo único que había era su reflejo en el agua, que diga sea de paso, ya se había borrado por culpa de la brisa. Esto hace que Juan (nuestro amigo pintor) deje de soñar y se conecte con su obra, denominada el Ego. 

Suspira, contempla el lienzo casi en blanco y piensa: que suerte tiene el mundo en contar con un artista tan memorable y exitoso como sin dudas lo seré yo. 

Autora: Gabriela Motta.

Escrito: 2017.

 

 Otro: Grita mi alma emancipada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.