El nudo en la garganta


«Con una carrera las cosas te serán siempre más fáciles, serás libre de escoger tu propio destino y las oportunidades nunca te faltarán», esas eran las palabras de su madre que retumbaban una y otra vez en su cabeza cuando pretendía cambiar de rumbo. Sabía que para tener éxito necesitaba prepararse, esa era su única manera de ser libre. Aquellas palabras le habían quedado tatuadas en su memoria, no tenía la posibilidad de sobrescribirlas o al menos no sabía que existía la opción de cubrir tatuajes viejos con nuevos diseños.

Así que entre errores y aciertos fue forjando su camino, cada vez que se aproximaba a su meta sentía que cargaba con una mochila más y más pesada. 
Pero más allá de las adversidades se gradúo con honores. Estaba feliz o eso creía, había alcanzado el objetivo que lo haría el ser humano más exitoso.

II 
Teresa era su mejor amiga, lo conocía mejor que nadie inclusive que él mismo. Podía ver sus sombras y sus luces, y ese título era evidentemente la sombra más grande que lo había cubierto en los últimos años.

—Y ahora ¿qué? —Le preguntó a quemarropa.

—Aquí es cuando debes felicitarme Tere, no cualquiera se gradúa con honores a los 23 años.

—Hemos discutido millones de veces lo que pienso de todo este circo, no entiendo ¿qué te sorprende?

—Hoy dejemos las discusiones, por favor. La tomó de la mano y la abrazo.

—Yo solo quiero verte feliz, nosotros sabemos que tu vocación es otra, ¿por qué incites en hacer de cuenta que eso no es así?

—Al menos finge que te alegras, de lo contrario dejame disfrutar de mi momento. Hoy no estoy para tus dudas existenciales.

—Perfecto, si eso quieres, me marcho. Se despidió y se fue.

Luego de ese episodio se distanciaron. Cada uno siguió su camino, cruzándose de vez en cuando, pero solo para hablar frivolidades.

III 
Ese día el encuentro fortuito se dio en la casa de un amigo en común. El tema de la noche era la noticia de que el recién recibido había por fin encontrado su primer empleo. 
Por primera vez en meses tuvieron que hablar de otra cosa que no fuera del tiempo y la agitada vida de sus mascotas.

—Hola, me imagino que ya te han dicho el motivo de nuestra reunión.

—Si claro, me lo dijo Beto. Si es lo que te hace feliz, me alegro por ti.

—Gracias por no criticarme Tere.

—Tu ya sabes qué opino de todo esto.

Alzó su copa de vino y pidió un brindis en honor al homenajeado y de esa manera dio por concluida su estadía en la fiesta.

IV 
A la mañana siguiente luego de una larga noche de festejos, mientras se vestía para su primer día de trabajo se contempló solo parado frente al espejo atándose la corbata y una única pregunta revoloteaba por su cabeza: ¿Por qué aquel nudo oprimía con tanta crueldad su garganta, si por fin él sería un hombre libre?

Gabriela Motta 
31-12-18
Bella Unión.

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Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.