Grita mi alma emancipada.

Gritar libera mi alma
conduciendome a la calma
de poder decir lo que pienso
sin sentir que te avergüenzo.

Pero si gritar libera mi alma
y me conduce a la calma.
¿Por qué tantas veces quede callada
sintiéndome avergonzada?

Triste paradoja que me coloca en una encrucijada,
debo gritar con todas mis ganas, aunque piensen que soy malvada,
o callarme para fingir que estoy normalizada.
Irónica contradicción que me deja descolocada.

Pero como nunca fui subordinada
de las reglas siempre una renegada
elijo gritar emancipada
y no callar ruborizada.

 

Gabriela Motta.

Montevideo 27/11/2017.

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Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.