Il Postino

Era il postino di tutta la città!
Non ricorda come l’ha fatto, ma l’ha raggiunto. Era felice, felice…
Así era la canción que ella escuchaba en aquel preciso momento.

 El sonido de una pita le hacía recordar que se encontraba en Canarias, mira por la ventana y lo ve ahí parado justo debajo de la puerta; “il postino”. Seguro era una señal de la vida, hay quienes dicen que debemos prestarle atención así que decidió salir de su descanso y abrirle la puerta al hombre, que para nada se le parecía al postino della canzone che stavo ascoltando, éste era de compostura pequeña con extremidades gruesas, algo tosco, con una nariz tan aligueña que hasta parecía un personaje de historietas, pero el único que siempre estaba a sus órdenes y trayéndole la correspondencia siempre a tiempo.

Cioa; se le escapó sin darse cuenta y de inmediato recordó que ya no estaba nella Italia y rápidamente se corrigió, hola quise decir.
__Hola mi niña aquí le traigo su correspondencia de seguro es importante porque me han enviado aquí por el carácter de urgencia de la misma.

__Vale __ dijo ella algo nerviosa __ sabía que ese hombre estaba en lo correcto. Bueno pues traiga pa’ acá y ya salimos de la duda.
__Pue’ sí __ contestó el cartero, apoyándose en el muro de piedra que marcaba el límite entre la casa y la vereda__. El hombre la miraba fijamente, ella lucía visiblemente nerviosa, sus manos transpiraban, lo podía percibir por sus huellas que habían quedado marcadas en el sobre.

__Bien, aquí vamos y apoyando sus ojos sobre aquel papel comenzó a leer la carta. El cartero la observaba fijamente y pensaba «que trabajo tan duro el mío», además de tener que soportar las inclemencias del tiempo, le tocaba lidiar con animales enfurecidos, adultos malhumorados y personas solitarias que siempre tenían la necesidad de hablar, vaya pensó para sus adentros «sólo espero que no haya enfermado nadie.» El silencio que se había producido fue interrumpido por el llanto de lei, ¨acá voy otra vez pensó¨ el cartero.
__Venga que si necesita un hombro para llorar aquí está el mío mi niña. Lei lo abrazo y en ese abrazo pudo sentir su alma, entre lágrimas sólo pudo pronunciar
__»il mio fratello¨
__¿Qué? Preguntó el cartero confundido.
__Mi hermano se acaba de suicidar.

Que decir en estos momentos pensó y permaneció callado, no había palabras de consuelo para ese dolor, él lo sabía muy bien. Lei entre lágrimas prosiguió:
__mi hermano se acaba de suicidar con una motosierra. Los ojos de aquel pequeño hombre saltaron de sus órbitas
__¿con una motosierra? y de inmediato se arrepintió, esa había sido una pregunta indiscreta, pero es que lo extraño de la situación le causaba una especie de morbo y curiosidad al mismo tiempo, se asustó de sí mismo y pidió disculpas por su imprudencia.

__Vale tranquilo que aquí no ha pasado nada, escúchame, solo necesito desahogarme. Pone mi abuela en la carta, que él se fue para la bodega donde guardabamos las barricas de vino, enchufó la motosierra la colocó sobre un estante alto aguantándola con unas piedras muy grandes para que no se fuera a caer, la encendió y pasó su cuello entre la sierra. Cuando lo encontraron litros de sangre chorreaba de su cuerpo que ya estaba tieso en el suelo, desprendido por completo de su cabeza que salió rodando y fue a parar en la puerta de la bodega, con los ojos abiertos y la lengua hacia un lado.

__¡Madre mía! exclamó horrorizado el cartero, con el último suspiro que le quedaba de aliento y un pequeño hilo de voz, pálido como si alguien le acabase de dar un susto.
__¡Joder! … pero a quién se le ocurre enviar semejante noticia en una carta no hubiera sido más humano haberte llamado por teléfono y ahorrado los detalles?

Lei secándose las lágrimas trata de explicarle que esta era una vieja tradición familiar.

__ “Sé que suena loco, también capisco que no la puedas ver como algo corriente, pero siempre que tenemos que dar una mala noticia lo hacemos por carta y de la manera más realista posible porque creemos que así sufriremos menos.”

¨Vaya familia¨ pensó para sus adentros, mientras sus labios esbozaron una sonrisa forzada y sus ojos permanecían abiertos sin parpadear debido al asombro.

__Bue’ __ dijo lei __ ya estoy más tranquila, puedes seguir tu camino mi niño y gracias por el hombro amigo.
__Pue’ na’ que agradecer estamos pa’ servirle.
Mientras por dentro agradece a la virgen de la Candelaria y también al hermano Pedro el haberlo sacado rápido de esa situación. Dándose la vuelta y aun recuperándose del impacto, prosiguió su camino pensando: «¡no digo yo que pa’ ser cartero tenía que ser requisito obligatorio un posgrado en psicología! Vaya trabajo el mío.»

Gabriela Motta.
12-04-18
Islas Canarias, España

Lectura sugerida: Mirta y Juan




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.