Incongruente

Nada es eterno, dijo, 
mientras se tatuaba el símbolo de infinito en su brazo izquierdo.

Nada es eterno, dijo, 
mientras rezaba pidiéndole a Dios que sanara a su marido moribundo.

Nada es eterno, dijo, 
mientras almacenaba en su desván comida no perecedera.

Nada es eterno, dijo, 
mientras postergaba la reunión con sus amigas de la infancia.

Nada es eterno, dijo, 
mientras trabajaba cada minuto de su día para obtener mejores ganancias y garantizar su porvenir.

Nada es eterno, dijo, 
olvidando que sus hijo no serían niños toda la vida.

Pero si estaba convencida de que nada sería eterno: ¿Por qué vivió su vida creyendo que no moriría jamás?

Gabriela Motta 
12/01/19
Montevideo

Lectura sugerida: Soy cíclica




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.