Los “chistes” de Flopi.

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Flopi se consideraba una niña muy divertida, pues cada vez que hacía algún comentario lograba hacer reír a todos los que estaban a su alrededor. Para ella era muy gratificante hacer reír a la gente porque sentía que de esa manera los hacía pasar bien a su lado. Un día jugando con sus amigas fueron testigos de la caída de una abuela y Flopi dijo:  

 —“la abuela no vio el cordón de la vereda porque dejó los ojos en casa”. Haciendo referencia a que la señora estaba sin sus lentes puestos. Ante ese comentario y frente a tal episodio se oyó una risa contagiosa entre todas las niñas, la señora que se encontraba próxima a las chicas, al escuchar el comentario sintió un profundo malestar porque se estaban riendo de ella, pero sin decir nada siguió su camino.  

 En otra ocasión Flopi fue de compras con sus primas, entraron a una tienda y Sabrina una de sus primas se probó una calza roja, cuando Sabrina se les acerca para pedir su opinión Flopi dice:  

 —“si quieres parecerte a una garza la calza té queda fantástica”.  

 Sus demás primas se rieron mucho de este comentario, pero Sabrina no se compró la calza, porque se sintió ridiculizada por la burla.  

 De esta manera y ante cada acontecimiento de alguna persona cercana Flopi hacía comentarios que hacían reír a todos. Pero en realidad a los que no les causaba gracia en absoluto eran a los protagonistas de estos episodios, porque por lo general ella hacía comentarios frente a situaciones embarazosas para las demás personas o frente al defecto de alguien. Estos comentarios poco acertados se fueron apoderando de su accionar diario y cada vez que ocurría algo, ahí estaba ella con sus “chistes” que cada día se iban haciendo menos graciosos y cada vez menos tolerables.  

 Cierto día, se muda una vecina nueva al barrio, esta chica tenía la necesidad de usar lentes para poder ver correctamente, Mariela era su nombre, una tarde de mucho calor decidió salir a caminar por el barrio para conocer a sus nuevas vecinas y poder jugar con alguien.  

 Al mirar hacia la casa de la esquina pudo observar un grupo de niñas sentadas conversando, se aproximó para presentarse y así unirse a ellas. Fue muy bien recibida por las chicas, quienes la integraron al grupo con mucha amabilidad y la invitaron a unirse a la charla.  

 Ese era el grupo de Flopi, quién al ver a Mariela llegar con sus lentes, comenta en forma “chistosa”:  

 —“sabes cómo le decimos a la gente que usa lentes en este barrio: cuatro ojos” en un instante se oyeron las carcajadas de todas las chicas que estaban a su lado. Mariela nada contenta con el comentario le dijo:  

 —“sabes cómo les dicen a las chicas como vos en mi antiguo barrio: Maleducadas”.  

 Ante tal respuesta todas permanecieron en silencio esperando la reacción de Flopi 

Ella en ese momento, frente a tal contestación entró en razón y reflexionó sobre lo dicho por Mariela diciéndole:  

 – “Perdóname, nunca nadie me había dicho nada con respecto a mis chistes, siempre me los festejaban y yo creía que estaba dejando contentos a todos, no me podía dar cuenta que hacía sentir muy mal a la persona que dejó en evidencia debido al chiste de mal gusto que les hago. Gracias por abrirme los ojos, ahora entiendo que si el chiste lastima a otro deja de ser gracioso.”.  

 Mariela y Flopi desde ese día se hicieron amigas inseparables. Flopi aprendió que no debía burlarse de los demás para sentirse popular entre sus amigas. Es así que decidió ir a visitar a cada una de las personas que había ofendido con sus comentarios y pedirles disculpas. Todos supieron entenderla y quedaron muy contentos por el gran valor que tuvo Flopi al reconocer sus equivocaciones. 

 

Autora: Gabriela Motta.
Cuento Escrito: 2012.

#Infantiles

Otro Cuento Corto: Días de Confusión

 

 

 

 

 




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.