la desconocida

—¿Señora, quiere escuchar una historia de mal gusto?
Me dijo mientras terminaba de cruzar la calle, levanté la mirada y la vi: era una mujer venida en años, flaca, alta, con el pelo de dos colores que se extendía hasta los hombros y un sombrero de pescador que le cubría la mitad de la cara. Vestía una pollera larga con un floreado corriente, sandalias negras, blusa a rayas y una campera algo gruesa para el día sofocante de calor. Su pregunta me ocasionó incomodidad, no quería ser maleducada, pero ella era una extraña queriéndome contar una historia, no obstante yo soy adicta a las historias y a pesar de mi molestia debo reconocer que cierta adrenalina corrió por mi cuerpo y la curiosidad me invadió por completo. Dudé … no sabía a dónde me podía llevar esta situación, pero en vos baja le dije que sí, temiendo un poco por mi respuesta. Y me quedé esperando la historia, sin embargo al escucharme ella siguió caminando dejándome parada esperando, su actitud confirmaba mi sospecha de que estaba un poco trastornada. Seguí mi camino y casi al final de la cuadra, escuché nuevamente:
—Señora.
Era otra vez la desconocida parada enfrente a una casa con un aspecto bastante descuidado. Se acercó y me dijo:
—En esta casa, señalándola, vivían unos amigos míos que tenían dos hijos. Era preciosa y estaba muy bien cuidada. Un día él se suicidó, se trepó al techo y se tiró. Viste no tiene mucha altura, pero murió, se cayó mal…
Y se quedó mirando la casa sin decir nada, me sentí descolocada lo único que pude decir fue: Ah que triste, seguramente hacía tiempo que no pasaba y hoy al verla de nuevo recordó el episodio. No —me dijo. Yo siempre paso por acá, solo que hace mucho tiempo que no sé nada de él … y me miró como quien espera una respuesta. Giré y la dejé parada esperando no sé qué cosa, caminé dos pasos y dándome vuelta le dije: él está muerto. Ella sonrió y se fue.

Gabriela Motta
Montevideo

Lectura sugerida: El huésped desconocido




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.