La muerte: estruendosa y brillante.

Un estallido estruendoso estremeció aquel silencio infinito, de inmediato y a la velocidad de la luz un destello cubrió de claridad aquella noche oscura, fundiéndose con el estallido en una sinfonía única para los sentidos de aquellos cuerpos que caen casi inertes en el frío suelo de esa oscura y ya no tan silenciosa noche.
Sus suspiros se mezclan con los gritos de auxilio de aquellos testigos involuntarios de aquel fatal hecho. Son todos partícipes aunque no hayan querido serlo. Para los primeros sus vidas se acaban con un impacto severo. Para los otros la vida les da un nuevo comienzo. Paradójico momento les trajo el silencio que absortos en ese segundo los dejó muertos por dentro.

Autora: Gabriela Motta.

Escrito: 2017.

 

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Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.