Dormía plácidamente cuando el sonido de una llave abriendo la puerta lo despertó del sueño profundo en el que estaba. Al despabilarse se dio cuenta que era su hermana que regresaba a casa después de una larguísima jornada de trabajo nocturno. Tenía ganas de ir a beber agua pero espero en la cama con la luz apagada hasta que ella se fuera a dormir, no tenía ganas de escuchar sus historias sobre ese mundo nocturno tan árido y frío que sin dudas era la antítesis del suyo. Dormitó por unos minutos y volvió a despertar con el sonido de otra puerta, esta vez la del dormitorio de su hermana. Se incorporó, caminó en penumbras hasta la puerta de la habitación con la intención de ir por su vaso con agua, pero al llegar lo sorprendieron cuatro espectros que salieron de atrás del armario y lo tomaron bruscamente por los brazos devolviéndole a su cuerpo que yacía inmóvil en su lecho.

… Dormía plácidamente en su cama cuando el sonido de una llave abriendo la puerta lo despertó del sueño profundo en el que estaba…

¿Qué había pasado? Todo había vuelto a empezar igual que antes, se repetía la misma escena como si hubiera experimentado un plano paralelo, esta vez prendió la luz y azorado con lo que estaba aconteciendo esperó a que su hermana se acostara para ir por el agua, un escalofrío corría por todo su cuerpo y realmente dudó si debía ir, porque aún tenía muy presente la escena que venía a continuación. No obstante, armándose de valor y encomendando su alma a quien pudiera ayudarlo, con un intento fallido de hacerse una cruz con el fin de persignarse (él nunca había sido un hombre de fe) se lanzó a lo desconocido, pasando por detrás del armario casi que, a la velocidad de la luz, pero para su asombro esta vez nada sucedió. Cuando regresó a la habitación aún no podía salir de su aturdimiento, anhelaba poder conciliar el sueño otra vez, pero temía, no quería volver a experimentar lo mismo, así que decidió dejar encendida la luz. No podía parar de pensar – ¿Qué sucedió? ¿De dónde salieron esos encapuchados de negros que flotaban por el aire y lo devolvieron a su cuerpo de manera brusca y haciéndole saber que había muchas más sensaciones que las que experimentaba estando despierto? Acaso: ¿estaba él viviendo en un mundo paralelo? Eran tantas las preguntas y tan escasas las respuesta que decidió seguir dormido y quedarse con su acotada realidad, no le había gustado para nada salirse de su zona de confort y encontrarse en otro mundo donde él era luz, energía, era todo menos materia.

Gabriela Motta.
04/01/2018
Bella Unión.
Fotografía: Gabriela Motta.

Lectura sugerida: Aureliano




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.