Me despabilé y pensé:  

¿Por qué razón despertamos cada mañana?  

De inmediato me viene una respuesta a la mente, teniendo en cuenta la sociedad y la educación del contexto histórico que me tocó vivir y fue: porque Dios así lo quiso. 

Mi inconsciente de inmediato golpea fuerte y se niega a esta respuesta.  

Entonces pensé ¿Será que despertamos para dar andamiento a un entramado social que es llevado a cabo por máquinas humanas que dictan su ley minuto a minuto de trabajar, porque el trabajo es salud y dignifica? ¡No! Mi inconsciente ahora me llama por mi nombre, clamando por favor busca otra explicación.  

Entonces me inclino por el destino, ¿Será que antes de nacer me cuelgo una mochila de amor y sacrificio que debo cargar y usarla de acuerdo mi camino me lo vaya pidiendo? Pero otra vez me habla esa vos invisible que me dice: 

-no seas tan insensata. 

Entonces pienso: ¿Será realmente que me levanto cada mañana con el solo propósito de vivir la vida a como dé lugar y esperar a que llegue el momento de marcharme ¿dónde no habrá más nada que pensar? Y para ese entonces mi inconsciente y yo ya tomábamos un té juntos y me decía:  

– dale anímate; profundiza.  

Le hago caso y recapacito: ¿Para qué pensar? Me interrumpe y me dice:  

– ¡No te aguanto más! Por favor vamos a volver a empezar. 

Vuelvo al comienzo: ¿Cuál es el propósito? Si es que lo hay. 

¿Habrá uno? Y si la razón carece de sentido por el simple hecho de estar viva, y si me levanto cada mañana con el fin de sentir más y razonar menos. ¿Por qué nos importa tanto poder tener el control de nuestros actos y no el de nuestras emociones? Me propuse sentir, pero para ello era necesario identificar emisiones, menuda tarea ya que en la máquina de la vida le dedicamos tiempo a todo menos a lo que sentimos. Entonces me obligué a sentir, pero sentir realmente, saber que me duele el pecho porque estoy triste y que se me eriza la piel de emoción o se me estruja el corazón de nostalgia y se me enrollan las tripas de lo mal que me cae esa persona. Sentir y actuar de acuerdo a esa conciencia y digo conciencia porque si realmente sentimos así es. Mi amigo inconsciente se pierde y no puede argumentar.  

Yo sigo con mi rollo y lo confundo un poco más, el actuar es importante si lo haces a conciencia sintiéndolo, pero si trabajas porque lo dicta la sociedad y no tu corazón o siguiendo la línea anterior tu sentir, entonces ¿será posible escapar de este entramado diría yo casi que maléfico ideado para que nos convirtamos en verdugos de nuestras propias manos?  

Creo entonces que podemos despertar con el fin que mejor nos parezca mientras lo sintamos de verdad, sino seremos sólo esclavos de nuestras paciones sin un rumbo por concretar guiados por un andamiaje que es difícil de desarmar, pero si pensamos y sentimos les puedo asegurar que esa ecuación es difícil de superar.  

Por lo tanto, despertamos porque Dios quiere quizás, porque somo un entramado social listo para trabajar, con un destino marcado por el dolor a superar, simplemente vivimos sabiendo que después no hay nada más, será que despertamos para aprender a pensar analizando nuestras emociones y así aprender a continuar. Al final de este relato ya no sé qué pensar, creo que todas las razones son válidas si nos ayudan a continuar lo importante en este caso es querer levantarse siempre y volver a intentar. 

 

Para ese entonces mi inconsciente ya dormía, seguro yo ya lo había hartado. 

 

Gabriela Motta.

12/01/2018

Bella Unión.

Fotografía: Gabriela Motta.

Lectura sugerida: Entendi




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.