Pedrozo


Abuelo Pedrozo

Lo que les vengo a contar

es parte de mi memoria

que los años no me lo han dejado borrar

por el significado de su historia.

Recuerdo cuando era niña

a un señor de calmo andar

caminando o en caballo

por las calles del pueblo

siempre lo veía pasar.

Su mirada inspiraba confianza,

su figura rectitud,

en sus gestos veía la sencillez de la vida

y en sus actos una entrega incondicional.

Algunos lo llamaban abuelo,

otros le decían don,

pero la verdad es que inspiraba respeto

por su «don» de servidor.

Con su azada por las cunetas,

siempre lo veía limpiar.

Su patrón estaba en el cielo

siempre lo escuchaba resoplar.

Hoy los años han pasado

yo en el pueblo ya no vivo más,

pero de ese hombre por su ejemplo

jamás me he podido olvidar.

Con respeto y desde el alma

sin haberlo conocido de verdad

este es mi pequeño homenaje

para quién me ha podido enseñar

sin palabras y desde el ejemplo

que el amor es un lenguaje universal.

Gabriela Motta.
Montevideo.
21/02/19.
Fotografía: Extraída de internet, tomada por Pico Traba.




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.