Y DE REPENTE TODO CAMBIA…

Ya no somos uno, ahora somos dos 
él ya no está adentro, ahora está afuera 
y todavía no lo puedes comprender
porque todo ha sido tan rápido. 
 

Y de repente todo cambia … 

Tú ya no eres la misma, él tampoco.
Tu cuerpo está en constantes cambios y tú no entiendes nada,
las hormonas se apoderan de tí
y en un instante dejas de ser tu para convertirte en su mamá. 

 Y de repente todo cambia… 

El amor brota en cada poro de tu piel, los miedos también.
Ya no somos uno, ahora somos dos
y estas muerta dolorida, cansada por esas horas infinitas de contracciones interminables,
pero ya no importa, porque él te necesita.
Estás dolorida, mareada, confundida por la anestesia que aún está en tu cuerpo y ese dolor que hace sentirte fragmentada a la mitad no te deja ni respirar,
pero no importa, porque él está a tu lado. 

 Y de repente todo cambia… 

Nadie te lo dijo, nadie te lo advierto,
en un minuto descubres el secreto más bien guardado por todas las mamás del mundo
y te sientes confundida.
Cómo nadie te lo dijo antes, por qué no te lo hicieron saber?
Ellas vivieron esto y se lo guardaron…
y te cuestionas una y otra vez.
La lactancia, no es el acto más sencillo del mundo.
El cansancio, se apodera de tu cuerpo, sientes que ya no puedes más.
El sueño, se apodera de tí y cuando quieres pegar un ojo, el bebé ya despertó otra vez.
Y te vuelves a preguntar: cómo nadie me lo dijo?
Sabías que no ibas a poder dormir,
pero nadie te dijo que era literal,
que pasarías meses sin poder dormir dos horas de corrido.
El instinto no aflora, y te confundes, y no sabes cómo hacer
y tienes miedos y muchas dudas y todo en un instante se convierte en un caos. 

 Y de repente todo cambia … 

 Y te adaptas a la lactancia,
ya sea exclusiva o artificial, te adaptas.
Y sabes que es el momento más lindo y único que pueden vivir los dos.
Y ya no sientes sueño, porque poder dormir tres horas de corrido pasan a equivaler a una noche completa.
Y entiendes porque nadie te lo dijo.
Pues ese amor que brota desde el día uno,
se hace más y más grande cada día
y todo deja de ser un sacrificio para convertirse en una
sencilla y maravillosa rutina. 

 Y de repente todo cambia 

porque la vida es así
y miras para atrás y comprendes que era necesario llorar
porque llorarás…
Comprendes, que la adaptación era un proceso fundamental
y te adaptarás.
Comprendes, que nunca más tu vida será la misma de antes,
y te alegrarás.
Comprendes que el sacrificio valió la pena
y lo volverás a intentar. 

Autora: Gabriela Motta.
Escrito: 2015.

 

Otra lectura sugerida: Cala

 

 

 

 

 

 




Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.