CHocolate
Desnudo sobre su envoltorio lo veo y no me puedo resistir.
Me atrae su color, aroma y su forma de lucir.
Lo tomo entre mis manos y un mordisco lo hace crujir.
Al rozar mis labios húmedos se comienza a derretir,
lo dejo que repose en mi boca para que se comience a fundir
sintiendo su fino aroma, su gusto comienzo a predecir.
Luego despacio y con calma hacía mi paladar lo vuelvo a subir
probando su fina textura, sus matices comienzo a intuir.
Una vez que lo he triturado, por mi boca lo vuelvo a repartir
para así con este sencillo acto, sus características poder percibir,
y nunca jamás me defrauda, cálido y suave siempre lo vuelvo a sentir
su sabor tan íntimo me atrapa, y ante mis sentidos al cacao lo veo relucir
su dulzor, acidez y su amargor, con alguna fruta que no logró definir,
me hace degustarlo pensando que sin él no podré vivir.
Es un placer para mis sentidos,
sobre todo, para mi paladar
disfrutar de un buen chocolate minuciosamente elegido
que sin palabras siempre me vuelve a dejar.
Gabriela Motta.
10/03/2018
Montevideo.
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Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.