Soy cíclica

Un día leí que era cíclica y me sorprendí no porque no lo supiera, sino porque por primera vez entendía el concepto.

Y me sorprendió mí sorpresa. ¿Cómo podía ser esto posible? Había vivido todos estos años sin respetar mi esencia, intentando mantener una continuidad emocional que mis hormonas no me lo permitían y yo no lo comprendía por ignorar mi naturaleza ancestral.

Y me concebí cíclica: 
¡Cómo la luna, 
cómo la naturaleza, 
cómo la vida!

Soy cíclica y debo respetar mi ser. Celebre este momento de ampliación de consciencia, lo celebre y entonces comencé a sentirme viva. Unida con la tierra y la energía divina que corre en cada una de nosotras, la energía de la vida.

Y me perdoné, porque estaba justo donde debía estar con el estado de consciencia que podía tener, con pleno conocimiento de mi femineidad.

Y renací: 
libre, 
abierta, 
y optimista.

Aceptando cada uno de mis ciclos. Sin reprocharles nada, sino que aprendiendo y entendiéndolos como un nuevo comienzo.

Y me permití: 
revelarme, 
amarme, 
enojarme, 
desanimarme, 
morir y renacer con cada uno de ellos.

Gabriela Motta. 
25/01/19 
Montevideo

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Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.