Viaje en el tiempo

¿Viajar en el tiempo? Claro que es posible si ella lo hacía todas las noches cuando comenzaba a inducirse al sueño, le había pasado muchas veces; se levantaba de la cama para ir al baño y una extraña fuerza la arrastraba nuevamente a su cuerpo, haciéndola saber que no podía cruzar el portal sin tener conciencia de que lo estaba atravesando sino correría el riesgo de perderse en un plano paralelo.

Ella lo entendía, solo que no sabía cómo hacer para llegar hasta ahí conscientemente, había probado muchas cosas hasta con la meditación, pero nada le había funcionado. Sin embargo, estaba convencida de que eso era lo más cercano a viajar en el tiempo, aunque sin la materia, claro.

Había escuchado a muchos estudiosos sostener que viajar al pasado era imposible, sin embargo, sabía que estaban equivocados, aunque no tuviera las pruebas científicas ella lo había logrado, iba del presente al futuro y volvía al pasado, con una salvedad no menor, la materia no se transportaba solo su conciencia.

El último episodio había sucedido la semana pasada, recuerda que se acostó y cuando estaba a punto de dormirse comienza a sentir sed, tenía pereza de ir hasta la cocina por un vaso con agua y mientras se debatía entre si levantarse o no escuchó a lo lejos la puerta del frente abriéndose era su marido que llegaba del trabajo. Entró y saludó al perro como de costumbre, luego se metió al baño a ducharse.

—Voy ahora —pensó— antes de que salga Hugo del baño y me empiece a contar su día como le gusta hacer y siempre me termina desvelando. Así que se paró decidida encendió la luz y caminó hasta la cocina donde se sirvió un vaso con agua. Pero justo antes de tomárselo escuchó un golpe fuerte que venía desde el baño, era su marido que se había caído en la ducha y yacía inconsciente en el suelo, se apresuró para ayudarlo, sin embargo una fuerza se interpuso entre ellos y la devolvió a su cuerpo que descansaba en su cama, abrió los ojos y sintió cómo a lo lejos su marido abría la puerta, saludaba al perro antes de entrar a ducharse.

Había sucedido nuevamente, pero esta vez podía evitar el accidente en la ducha, además tendría las pruebas que necesitaba para elaborar su teoría sobre viajar en el tiempo.

Se levantó apurada y se interpuso entre él y el perro, pidiéndole que le contara cómo había estado su día.

—Me ducho y te cuento —le contestó él visiblemente cansado.

—No, espera… el grifo de la ducha está roto, recién mañana viene el sanitario vas a tener que saltear el baño Hugo.

—No te lo puedo creer, bueno al menos déjame cambiarme la ropa para sentirme más fresco.

Y cuando iba de camino al dormitorio se le atravesó el perro y así de la forma más tonta, se cayó se golpeó la cabeza y se murió, ahí delante de sus ojos.

Ella espero, espero y espero que la extraña fuerza volviera a regresarla al pasado, precisamente al momento en que Hugo llegaba del trabajo, sin embargo, eso nunca sucedió.
Gabriela Motta.
20/11/19
Montevideo

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Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.