Reencarnación

—«Odio a los perros» —pensó— mientras esperaba que el semáforo los habilitara a pasar, tomada de la mano de su novio, sin quitarle los ojos al perro que se aproximaba a olisquearles los pies.
—Fuera bicho asqueroso —le dijo— alejándose para no ser olfateada. Invadida por el desprecio saltó de forma instintiva de la vereda a la calle. De inmediato se oyó un golpe seco y los frenos de un auto.
—No, no puede ser, Pamela, Pamela, —gritó el muchacho llevándose las manos a la cabeza, observando como una multitud se aglomeraba en torno de ellos.
—Estoy algo mareada —le dijo Pamela— volviéndole a sostener la mano.
—» Marcos ¿todo este caos por culpa de un perro? —Le preguntó.
Sin embargo, él estaba en shock.
—Marcos mírame soy yo, Pamela —él no la oía. Intentó gritándole más fuerte, pero era inútil. Desesperada se observó y percibió que no tenía cuerpo, solo consciencia de ser Pamela, su cuerpo estaba en medio de la calle y para colmo el perro aún estaba cerca.
—¿Estaré muerta? —se preguntó— ¡maldita perro! —volvió a gritar. Y en ese preciso momento una amplitud de consciencia la abrazó, sintiendo un amor incondicional por su vida y la de todos, inclusive la del perro. Se dejó guiar por el amor y la calidez de aquel instante, permitiéndose ser uno y todos al mismo tiempo. Simplemente se liberó a la energía del amor que la hizo regresar rápidamente a la oscuridad, así sin más. «¡¿Qué me está pasando ahora?!» —pensó otra vez desconcertada, saliendo por un túnel de luz nuevamente.
—Por fin la luz ¿Qué sucede? ¿Por qué vuelvo a tener cuerpo? ¡No, no puede ser soy un cachorro! Y el perro es una perra, no esto no puede ser real, no, no, no.
—La perra que alguien atienda a la perra —gritó una mujer en medio de aquel caos.
Marcos al escuchar su voz salió del estado de shock y observó a un lado.
— La perra está dando a luz —volvió a gritarle la desconocida.
—¡Qué me importa la perra! —le contestó— ese auto acaba de matar a mi novia.

Gabriela Motta.
28/08/2019
Montevideo.

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Disfruto escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.