Hola, te escribo esta carta desde mi presente que es tú futuro, no tengo muy claro cómo lo logré, pero soy tu yo futuro, mi propósito es hacerte cambiar un poco tu punto de vista que en este momento está un poco desenfocado. Quiero decirte que lamentablemente la seguimos luchando igual que siempre.  

Esta terrible enfermedad no ha cesado y cada día estoy más débil físicamente, me gustaría decirte que hagas las cosas diferentes, pero no te puedo advertir de algo que no se sabe cómo empezó, en cambio me parece relevante contarte que, aunque suene poco creíble espiritualmente he aprendido y evolucionado muchísimo.  

Vengo para pedirte que aceptes tu enfermedad, esto te evitará años de odios y reproches innecesarios, será en vano esa actitud, sólo hará que tus fuerzas se apaguen antes, he aprendido por las malas y de la peor manera que de nada sirve estar enojado, con rabia de la vida, toqué fondo y me encontré con mi lado más oscuro para aprender que no vale la pena preguntarse una y mil veces ¿Por qué a mí?  

Entiende que cada uno carga con su mochila y aunque a veces algunas se ven más grande que otras, nunca sabemos qué hay dentro sólo el que la carga sabe cuán pesada está. Trata de no juzgar, no te compares por lo que ves desde afuera te aseguro que las apariencias engañan y cada realidad tiene su singularidad.  

No te resistas al amor y a la dedicación de los demás, sé que es difícil aceptar que ya no puedes sola, pero acepta el amor que te brindan, verás que todo será más sencillo. Yo lo aprendí tarde, tuve que caer en el odio para descubrir el amor, pero en cambio tú tienes la suerte de poder leerme aprovecha esta ventaja. Vive, aunque duela, vive, aunque cueste, vive y no te des por vencida. Aunque las ganas de renunciar golpeen cada día más fuerte.  

Cambia tu punto de vista, acepta tu condición has de ella tu aliada y no tu enemiga. Aprende de lo malo y aunque cueste búscale un propósito para seguir. Yo demoré demasiado en entenderlo. Pase mis mejores años renegando de la vida y ahora que la vida reniega por fin de mí ya no quiero seguir repudiándola, es una realidad que duele y te aseguro que no será fácil de digerir, debo decírtelo, aunque se me estruje el corazón que (porque esto es algo que también aprenderás a no callar nada, a confiar en tu intuición y a decir NO. Lo que no decimos se queda dentro y enfermamos así que sácalo, échalo para afuera) nuestro tiempo en la tierra se está terminado.  

Así es querida, con mucha suerte y haciendo nuestro mejor esfuerzo viviremos un año más, discúlpame si soy dura, pero ya no hay nada que hacer, bueno en realidad sí, quiero pedirte encarecidamente que disfrutes de este tiempo, vas a tener días mejores que otros, habrá días en los que despertarás y te sentirás con energía aprovéchalos, deja las reflexiones y las lágrimas para los otros días no tan buenos. Tranquila yo estoy en paz conmigo mismo y con la vida.  

Ahora que ya lo sabes todo, utiliza esta ventaja y vive el tiempo que te queda con ganas de seguir aprendiendo, ámate y déjate sorprender no por el dolor sino por la sencillez que tiene cada nuevo día. Vive como puedas, como la enfermedad te lo permita, pero vive, haz que nuestro atardecer sea como el de una dulce tarde de verano, sereno, tranquilo y en paz.  

Tu yo futuro.  

 

Gabriela Motta.  

19/02/18  

Montevideo  

Fotografía: Gabriela Motta. 

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Disfruto de escribir porque me permite expandir mi imaginación haciéndome sentir libre.